Quiénes Somos

Somos una articulación de más de 30 organizaciones de la sociedad civil y activistas que reivindicamos la incorporación de la perspectiva de género en las políticas públicas, surgida en 2017, a raíz de la instalación de una Resolución del Ministerio de Educación y Ciencias en la que se prohíbe la utilización de materiales tanto impresos como digitales referentes la teoría y/o ideología de género en las instituciones educativas dependientes del Ministerio de Educación y Ciencias.

Consideramos que esta resolución no sólo constituye un grave retroceso en la adopción de políticas de derechos humanos sino que además es inconstitucional, atendiendo a que el artículo 48 de la Constitución Nacional establece la obligación del Estado de promover las condiciones y crear los mecanismos adecuados “para que la igualdad sea real y efectiva, allanando los obstáculos que impidan o dificulten su ejercicio y facilitando la participación de la mujer en todos los ámbitos de la vida nacional”. Por ese motivo, han resuelto organizarse para garantizar el cumplimiento de la Constitución, que además en su artículo 46 establece que “todos los habitantes de la República son iguales en dignidad y derechos. No se admiten discriminaciones. El Estado removerá los obstáculos e impedirá los factores que las mantengan o las propicien”. Por ello, reclamamos la derogación de esta Resolución, que sigue vigente y vulnerando los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes.

La perspectiva de género es una herramienta clave para asegurar el avance de los derechos humanos y ha contribuido a la reducción de las desigualdades existentes, permitiendo a las mujeres –por ejemplo- el derecho al voto, a ser electas y acceder a la educación secundaria y universitaria, entre otros avances. En nuestro país continúa vigente la cultura machista, lo cual mantiene numerosas discriminaciones que se profundizan particularmente hacia las mujeres y las personas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales), sobre todo en situaciones de violencia, como los casos de feminicidios, abuso sexual y embarazos forzados a niñas. Las organizaciones que integramos la Articulación “Igualdad de Género SÍ” consideramos que es imprescindible avanzar en políticas públicas que promuevan la igualdad y modifiquen los patrones culturales discriminatorios y violentos que ponen en riesgo a las familias.


ORGANIZACIONES INTEGRANTES

CONTEXTO DE LUCHA POR LA IGUALDAD DE GÉNERO: LO AVANZADO Y LO QUE ESTÁ EN RIESGO

UN POCO DE HISTORIA

Los estudios de género empezaron a desarrollarse en los años 70, con la propuesta de la categoría «género» como descriptiva y analítica del fenómeno de la inferiorización y subordinación de las mujeres, explicando, en el mundo de las ciencias sociales, la exclusión y desigualdades sufridas por las mismas en los ámbitos productivo y público. El género, entendido como “la definición social de los roles y supuestas capacidades, habilidades y aptitudes fundadas en el sexo biológico”, proveyó el instrumento teórico más importante para la emancipación de las mujeres, pues demostró, a través de un proceso de pensamiento crítico (constituyéndose en teoría) que todos los fenómenos mencionados están basados en relaciones de poder y no en la «naturaleza». Por eso se habla de la desnaturalización de los roles asignados históricamente a las mujeres en el ámbito privado -hogar- y reproductivo -tareas domésticas y de crianza-. Estos roles, no sólo excluían a las mujeres de estos ámbitos en términos simbólicos, definían también la restricción de derechos tales como igual retribución por igual trabajo, autonomía económica y física, entre otros. Por ejemplo, en Paraguay, la legislación previa a las modificaciones logradas con el uso de este instrumento teórico, definía la incapacidad de las mujeres casadas de
administrar sus bienes o la necesidad de solicitar permiso al cónyuge para
trabajar fuera de la casa, entre otros ejemplos.


VIOLENCIA DE GÉNERO

Las construcciones culturales de género son también los fundamentos para la naturalización de la violencia contra las mujeres. Su supuesta ubicación de objeto de adorno, del cual el varón es propietario, es aspecto central para que el cuerpo femenino sea considerado de “uso” masculino, y por tanto, sujeto a la disciplina –castigo- cuando no se somete a la voluntad masculina.

ORIENTACIONES SEXUALES E IDENTIDADES DE GÉNERO


La categoría género fue y continúa siendo un instrumento útil a las comunidades LGBTI pues identificó como causal clave de su discriminación al pensamiento dominante de la heteronormatividad: Es decir, el pensamiento de que de acuerdo al sexo biológico hay formas de relacionamiento afectivo-sexual correctas y otras que no lo son y por tanto deben ser ocultadas, revertidas, perseguidas y/o erradicadas.
La perspectiva de género empieza a ser utilizada ampliamente para describir la exclusión, se realizan estudios desagregados por sexo, se analizan los aspectos económicos y su impacto diferenciado de acuerdo al sexo, etc.

A partir de 1990 empieza un proceso sostenido de incorporar la perspectiva de género en las políticas públicas, lo cual implica proponer de qué manera las acciones estatales contribuyen a modificar las construcciones culturales de género y generan instrumentos prácticos y concretos para la modificación de un sistema de dominación basado en el género. Van surgiendo además otras perspectivas, como la interseccionalidad, en el seno de los estudios de género, evidenciando que el sistema de dominación de género no es homogéneo, pues existen condiciones que se superponen para producir mayor subordinación y exclusión, como la raza y la etnia, entre otros, lo cual explica la situación de mayor exclusión, por ejemplo, de
las mujeres indígenas o negras lesbianas y trans.


En este marco, ¿Qué se pierde con esta arremetida fundamentalista contra la perspectiva/categoría, teoría de género? Las siguientes son algunas de las pérdidas claves:

  1. La posibilidad de generar pensamiento crítico sobre las desigualdades de género y por tanto sobre las exclusiones de las mujeres y de las personas no heterosexuales.
  2. La posibilidad de comprender cómo se van construyendo sociedades
    violentas basadas en un supuesto modo de ser “masculino” agresivo,
    dominador, prepotente.
  3. Las posibilidades de que los niños y niñas vayan aprendiendo a no
    discriminar, a construir una sociedad en igualdad.
  4. La posibilidad de que las niñas aprendan que su rol no es secundario, que sus horizontes están abiertos, que sus cuerpos les pertenecen a ellas y no a alguna otra persona y, por tanto, puedan decidir su futuro y sepan defenderse de los abusos.
  5. La posibilidad de que los niños aprendan a construirse socialmente como personas no violentas ni dominantes.
  6. Un trabajo desarrollado con mucha lentitud en el MEC desde el año 1995, cuando se firmó el primer acuerdo para desarrollar el PRIOME, un programa para instalar la perspectiva de género en la educación.
  7. Un logro del movimiento de mujeres con la creación de la Secretaría de la Mujer, hoy Ministerio, institución clave para generar y/o transversalizar la perspectiva de género en las políticas públicas.

 

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