La igualdad de género: clave en la lucha contra la violencia sexual a la niñez.

Este 31 de mayo el Paraguay conmemora el Día Nacional de Lucha contra el Abuso y la explotación sexual de Niños, Niñas y Adolescentes.

Que nuestro país haya resuelto dedicar un día a esta problemática da cuenta de su magnitud: Sólo en el mes de abril de este año, el Ministerio Público registró 95 casos de abuso sexual en niñas, niños y adolescentes, sólo en el departamento Central.

Desde hace varios años, el Estado paraguayo promueve en estas fechas una campaña con el lema «Todos somos responsables«. Si bien es absolutamente cierto que todos los ciudadanos y ciudadanas de este país somos responsables de proteger a todos los niños y las niñas, hay una responsabilidad que, justamente, el propio Estado no asume, y es la construcción de una sociedad con igualdad de género.

¿Qué tiene que ver la igualdad de género con la violencia sexual de la que miles de niños, niñas y adolescentes son víctimas? TODO. Veamos tan sólo dos ejemplos:

  • La falta de educación con perspectiva de género, particularmente educación sexual integral, mantiene a los niños, niñas y adolescentes vulnerables a situaciones de violencia sexual que, en su mayoría, se producen en el entorno familiar. Víctimas de abuso por parte de sus padres, tíos, abuelos, los niños, niñas y adolescentes podrían encontrar un espacio de protección en las escuelas. Salvo contadas excepciones, que dependen del compromiso personal de docentes, en la mayoría de las escuelas no hay formación para reconocer signos de abuso ni protocolos de actuación ante situaciones de abuso, dejando a los niños y las niñas víctimas de abuso sexual en absoluto abandono. La constatación más dolorosa es el hecho de todos los días 2 niñas de entre 10 y 14 años dan a luz fruto de abuso sexual, y dejan la escuela para ser madres. Abandonan una escuela que las abandonó a ellas muchísimo antes.
  • La falta de una perspectiva de género en la formación de servidores públicos deriva en acciones de prevención y protección con sesgos machistas (o ciegas al género). Uno de los principales estereotipos machistas que se mantiene es que sólo las niñas y adolescentes mujeres son víctimas de violencia sexual, invisibilizando a los miles de niños y adolescentes varones que también lo sufren. La perspectiva de género parte de la premisa de que hay condiciones que propician una mayor vulnerabilidad en las personas y que si bien el género es una de ellas, también lo es la edad, de manera que en el caso de los varones, los niños y adultos mayores son proclives a recibir diferentes tipos de violencia, siendo los niños vulnerables a la violencia sexual.

Sin perspectiva de género, el Estado no puede asumir efectivamente su responsabilidad de proteger a los niños, niñas y adolescentes. Si el Estado sigue sin asumir esa parte de responsabilidad que le toca (y que aunque desde la sociedad civil apoyemos, jamás podríamos asumir) estas cifras que nos duelen van a continuar creciendo. Y vamos a seguir llorando a Felicita, la niña que en 2004 fue encontrada abusada y muerta, víctima de violencia sexual. La niña de 11 años cuyo crimen dio inicio a esta conmemoración. ¿Somos todos responsables de proteger a todas las Felicitas y Felicitos del país? Lo somos. ¿El Estado debe asumir su responsabilidad de incorporar la perspectiva de género? De inmediato.

La igualdad de género: clave en la lucha contra la violencia sexual a la niñez.

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